
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 Corintios 15:58
Es maravilloso ver obrar a Dios por medio de siervos suyos en milagros, sanidades, liberaciones y de manera especial cuando muchos entregan su vida al único y verdadero salvador de los hombres: Jesucristo. En ocasiones nos hemos emocionado con el ministerio del africano TB Joshua, Cash Luna, Ricardo Rodríguez, también leyendo a gigantes de la fé del pasado como Juan Wesley, Charles Spurgeon, Smith Wiglesworth, Evan Roberts entre otros.
Ahora bien, habría que preguntarse: ¿Qué hay de esos cristianos de los cuales nadie habla? ¿De esos que solo fueron fieles al Señor de acuerdo a lo que recibieron de él? Hoy nos centraremos en esos hombres y mujeres de los cuales no se habla mucho en la biblia, pero igualmente sirvieron al Señor y no fueron ni serán nunca olvidados por Dios.
¿Cómo serán los cristianos en sabiduría y fuerza respecto a los que no obedecen a Jesucristo?: dejemos que sea la biblia la que responda.
“Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. 1 Corintios 1:25-29
Creo profundamente que Dios busca corazones dispuestos más que inteligencia y capacidad. Cuando un cristiano se pone en las manos de Dios, sea Líder o no, se asombrará de lo que puede hacer.
Amado hermano, no te detengas por lo que no puedes hacer hoy, dispón tu corazón a servir a Dios y podrás decir “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
El que se atreva a servir a Dios podrá llegar más allá de lo que imagina: “Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Vé y profetiza a mi pueblo Israel”. Amos 7:14-15
Hay un pasaje interesante en el segundo libro de reyes que nos habla de una mujer casi insignificante que supo ponerse en las manos de Dios: “Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra”. 2 Reyes 5:2-3
¿Sería grande lo que hiso esta pequeña sirvienta?:
- No guardó resentimiento contra Dios por haberla “abandonado” cuando la secuestraron.
- Estuvo dispuesta a servir al Señor en sus nuevas circunstancias de vida.
- No tuvo miedo decir a su señor que tenía que rogar (humillarse) para recibir el milagro.
- Tuvo fe y afirmó una sanidad que aún no había ocurrido, cuando esto pudo haberle traído malas consecuencias.
- Sin ella no podríamos leer el famoso “Milagro de Naamán”.
¿Nos enseñará algo esta pequeña y aparentemente insignificante mujer?
- A darle a Dios la razón en todo.
- Servir a Dios aunque nuestro pasado haya sido doloroso.
- A contar las obras de Dios sin miedo.
- Podemos ser instrumentos del Señor en Sus Manos.
Hay otro grupo de “pequeños sirvientes de los cuales también podemos aprender: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1-3
La biblia recoge estas mujeres porque:
- Fueron agradecidas al Señor y le seguían. Tampoco podemos olvidar esas mujeres que luego de la muerte del Señor fueron a la tumba aunque “había muerto su esperanza”.
- Porque su agradecimiento se manifestaba en servicio. Probablemente le servían en comidas, lavado, dinero.
¿Y qué decir de lo que hiso una viuda llena de miseria y casi sin esperanza?
“Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; vé, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra”. 1 Reyes 17:8-14
Esta viuda nos enseña cosas maravillosas:
- Que cuando todo parece perdido todavía podemos tener esperanza.
- Que Dios puede contar con lo poco que podamos tener.
- Que ella no vio mal poner en primer lugar a Dios en lugar de su hijo. ¿Cómo? Sirviéndole primero al varón de Dios.
- Que Dios no usó a alguien que tenía mucho para alimentar a Elias, sino a una mujer con un corazón dispuesto.
- Que el milagro solo fue para el tiempo de sequía, luego tendrían que trabajar… ¿Y cuando fuera prosperada debía de olvidarse del profeta?
Otro ejemplo importante lo tenemos en la resurrección de una mujer. Después que Pedro en el Nombre de Jesús levantó al paralítico Eneas, resucito a una mujer cuando le mostraron las cosas que ella hacía para servir a Dios en la Iglesia.
“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor”. Hechos 9:36-42
¿Qué argumento usaron las viudas para pedirle a Pedro que orara por un milagro?
- Abundaba en buenas obras y en limosnas.
- Hacía túnicas y vestidos para el servicio de Dios y de su pueblo.
- Esta mujer costurera es la única llamada discípula en el nuevo testamento y es la protagonista del primer milagro apostólico de resurrección.
No perdamos más el tiempo para ponernos al servicio de Dios. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 Corintios 15:58
Lo débil e insensato en las manos de Dios es más fuerte y sabio que el que confía en sí mismo. Podemos llegar con Dios más allá de donde imaginamos si disponemos nuestro corazón a servirle. Si criadas, viudas a punto de morir, mujeres agradecidas y aun una muerta fueron instrumentos de Dios. ¿Por qué tu y yo no podemos serlo también?
Amén.
Pastor Maikel Eduardo Peláez Martínez.
Iglesia Metodista de Mir.